miércoles, 9 de noviembre de 2016

Perros de asistencia

Desde que el ser humano domesticó al perro este se ha convertido en un compañero de vida y un aliado importante. Los perros poseen habilidades muy útiles e indispensables para ciertas tareas que no podríamos realizar tan bien sin ellos. 

  • Ayudan a encontrar personas extraviadas en derrumbes o aludes de nieve
  • Detectan drogas o explosivos
  • Colaboran con los bomberos en los rescates
  • Ayudan a atrapar o ahuyentar ladrones 
  • Sirven de guía a personas no videntes
En materia de discapacidad se ha avanzado mucho. Actualmente la ayuda de los perros de asistencia se han diversificado hacia otras discapacidades. Pueden ayudar a su compañero humano a prevenir ataques de epilepsia o bajas de glucosa en diabéticos.


Un poco de historia

Los perros han ocupado un lugar muy importante en la historia de la humanidad, esta es una historia conocida, pero ¿Dónde comenzó todo? 

La historia se va hasta hace 10.000 o 15.000 años atrás; al lobo. El lobo trabajaba en conjunto con el hombre. Ellos se encargaban de cuidar el alimento y provisiones de otros mamíferos depredadores, ponían orden en los rebaños y eran guardianes expertos de los campamentos; a cambio, el hombre los alimentaba.

No estamos seguros si el hombre vino al lobo o fue al revés; sea como sea ambos bandos aprovecharon la situación, el hombre utiliza al lobo cazando, cuidando y vigilante y el hombre lo alimentaba. Se conoce que los lobos son muy sociables, les gusta andar en grupo -en manada-, igual que al hombre; respetando jerarquía y siempre observando  que en la cabeza haya líderes.

Esta característica de tener un líder y respeto por las jerarquías es un elemento determinante porque facilitan tener un animal en casa y domesticarlo. Con el tiempo, el hombre observó las cualidades expansivas de dominio, control, inteligencia, habilidad  e incluso el aspecto afectivo. Este análisis lo llevó a exigirle más al lobo con respecto a comportamiento y aspecto. Y aquí se deriva en una especie que nace a partir de aspectos multifactoriales: el perro.

La historia marca distintas etapas en la vida de los canes; incluso en la Edad Media se convirtió en un símbolo de estatus social, proporcionando cierto prestigio al hombre. Es esta época que las razas caninas comenzaron a ser variadas y la crianza comenzó a especializarse por aspecto, comportamiento, función zootécnica y  cualidades intrínsecas que los llevan a tener una relación afectiva con los humanos.

Para el mundo de los perros, ayudar y colaborar es parte de su ADN, comprobada la teoría que descienden del lobo gris, podemos ir descubriendo de qué manera el perro tiene disposición a cooperar entre ellos y luego con el humano.

Primeras experiencias con perros de asistencia en TEA

El primer can entregado a un niño autista fue en Canadá en 1996, por el National Service Dogs. Al principio, esta asociación entrenó a los perros para ayudar a los pequeños a “integrarse mejor a la sociedad, reducirles las conductas de fuga y mejorar la calidad de vida de la familia”. Estos acompañantes actúan como agentes movilizadores: refuerzan la conducta, catalizan las emociones y ayudan a fomentar la socialización, la atención, concentración y la autoestima.

Estos factores están documentados y confirmados por distintos científicos, como el estudio publicado en la revista Plos One Por Marguerite E O´Haire y sus colegas de la Universidad de Queensland, Australia en que afirman que  la “presencia de un animal puede aumentar significativamente las conductas sociales positivas en los niños con trastornos del Espectro del Autismo” (TEA). De acuerdo al mundo científico, los principales beneficios de contar con un can para el tratamiento de TEA, son:

Disminución/reducción de conductas de fuga: Al tener un anclaje, por medio de un arnés, la posibilidad de querer correr disminuye debido a que el compañero de cuatro patas no reaccionará sólo hasta que reciba la orden.

Reducción de conductas estereotipadas: En este punto, (Burch 2003) comenta: “Los pacientes con esterotipias como el balanceo, aleteo de las manos o que hacen ruidos, pueden mostrar menos conductas de falta de adaptación en presencia de un animal”.

Ayudan a tolerar los tiempos de espera y aumenta la tolerancia a la frustración: La presencia del perro ayuda a que el niño frene su deseo a realizar acciones impulsivas o inmediatas.

Aumentan la interacción social y habilidades sociales: Debido a la compañía del can, la percepción del mundo social impacta de manera distinta en la vida del pequeño; conteniendo algunas muestras que detonen un comportamiento debido derivado del TEA como querer huir o algún ataque.

Incrementan la atención y concentración; aumenta el contacto visual y la comunicación verbal y no verbal: Ayuda a que exista más atención y concentración en movimientos, expresión del cuerpo y señales que el mismo can detecta y le envía a su compañero.

Es interesante observar que estos beneficios se derivan de la actitud de apoyo y lealtad que los perros han mostrado a lo largo de la historia.  El hombre, siempre buscador encontró importantes claves para lograr una interacción más profunda con estos animales. Pareciera que entre los caninos “el hoy por ti y mañana por mí” se debe  a un mandato genético de supervivencia y adaptación que los coloca en un lugar importante y muy relevante para la sociedad.

Podríamos decir que estos grandes compañeros son una extensión de nosotros mismos cuando no logramos encontrar cabida y ellos llegan para abrir posibilidades de interacción, concentración y aclimatación emocional y social.

La Fundación Internacional Bocalán entrena y entrega perros entrenados para asistir a su compañero humano con la finalidad de mejorar su calidad de vida. Estos perros tienen una pechera de color que ayuda a identificarlos. Si ves un perro con una pechera de color:

  • NO lo distraigas
  • NO lo llames
  • NO lo acaricies
  • Es un perro de asistencia, y está trabajando

Guiness trabajando en los semáforos

En este contexto, podemos decir que los perros de asistencia son encantadores cómplices,  se transforman en una prolongación del niño, se traducen en parte de su pulso y reflejan el monitoreo constante que a su compañero de vida le dan. Este vínculo se afianza con el tiempo y da frutos importantes para una manera de apoyar al paciente y a su familia.

Reflexión

Trasciende recalcar que aunque los perros no posean un lenguaje tan complejo como el humano, su capacidad e inteligencia a la hora de comunicarse y cooperar es maravillosa y su nobleza hacia los humanos no tiene límites. De esta manera es como los debiéramos recordar, mencionar y valorar.

Este post lo escribí en colaboración con Angélica Cervantes, de Bienestar Animal. En su blog habla de la importancia de la comunicación con la naturaleza, los animales y su entorno. A veces nos olvidamos que nosotros también formamos parte de ese mundo, perdemos esa conexión, y Angelica nos ayuda a recuperarla. Está dedicado a todas las criaturas Azules, y a los compañeros cuatro patas que dedican su vida al servicio y compañía de estos pequeños y de sus familias.

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Fotos: Miguel Angel Signes Llopis

2 comentarios:

  1. Romina, me abriste una ventana de conocimiento en el que quiero ser más sensible. Muchas gracias por la oportunidad de colaborar y aún hay más... Segunda parte pronto!.

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    1. Sí! Me encantó profundizar en este tema con vos, gracias Angélica!

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